viernes, 27 de noviembre de 2009

“With an algorithmic goal in mind”


Siempre admiraré (y envidiaré) la imaginación creativa de los artistas, en especial de aquellos que se dedican a las artes visuales. Al mirar su trabajo me parece incomprensible el lugar de donde sacan tantas ideas.

Me pregunto como funciona el cerebro de un artista para poder crear arte. Yo podría conocer un montón de teoría y técnicas (poniendo un ejemplo burdo, podría saber como combinar los colores para obtener cualquier otro) pero no sabría como entretejer todo ese conocimiento para crear algo bello, propio y original.

Me consolaba pensando que como me dedico a programar software pienso en función de variables, valores, ifs y selects, por eso cuando intento algo artístico siempre me sale algo algorítmico. Entonces Internet me presentó a Jared Tarbell un programador que usa algoritmos para crear arte y dejar a mi consuelo sin vigencia.

Nuevamente me sorprende la imaginación, el como fue que se le ocurrió crear un programa que dibuja cuadros y los hace crecer hasta que se encuentran con un obstáculo y luego colorearlos de acuerdo a su posición con el eje Y, o sea WTF! En cambio yo estoy pensando cómo modificar un programa para que no cobre intereses en días inhábiles.

Es definitivo, no existe más consuelo que aceptar la realidad: no tengo talento

Visiten la galería de J. Tarbel, donde también comparte sus programas para los que estén interesados.

En la imagen: Sustrato. Líneas que crecen como cristales en un sustrato computacional

viernes, 20 de noviembre de 2009

:(

¿Han escuchado la frase esa que dice que por proporción a cada hombre le corresponderían 7 (3 ó 5) mujeres? A mí lo que en realidad me interesa es saber cuántos secuestros nos tocan a cada quien, porque yo ya llevo dos y no es padre.

No es padre estar a merced de los maleantes que te apunta a la cara con una pistola y entre insultos y amenazas te despojan de tus legítimas pertenencias.

No es padre que te boten en un lugar que no conoces casi al amanecer sin medios para poder regresar a casa.

No es padre terminar con paranoia que dura meses.

No es padre saber que las 8 de la noche ya no es una hora segura.

Mi profesor de estructuras socioeconómicas hablaba de algo llamado ‘pacto social’ que simplificadamente se trata de un compromiso implícito para convivir en sociedad: yo respeto a los demás porque los demás me respetan. Nos platicaba que en este país ese pacto está por romperse porque ya nadie confía en nadie, porque quienes deberían cuidar que este pacto se cumpla hacen completamente lo contrario; por eso todos terminaríamos haciéndonos justicia por nuestra propia mano.

En ese entonces, al escucharlo sentada en un pupitre no creía que la situación estuviera tan mal, pesimista le decía a veces a mi profesor, pero hoy, con mi fe en la humanidad devastada creo que lo que nos contaba en clase está pasando y si las cosas no cambian acabaremos protegiendo nuestra trinchera como Horus nos de a entender.

Si supiera cuántos secuestros me tocan… seguro que eso no sirve de nada, debería convertirme en Sejmet y comérmelos a todos, ¿para qué esperar hasta el 2012?