
PD Pero que fea se ve mi letra escaneada. En definitiva no es fotogénica.
Cuando la Luna alumbra al callejón




Hace meses Anubis, Mista y yo nos citamos en una cafetería para beber café y, como siempre, platicar de irrelevancias. Llegué un poco antes, busqué una mesa y esperé la llegada de mis amigos. Mientras miraba el ir y venir de la gente de pronto mi atención fue atraída por 3 personas que entraban, se sentaron 2 mesas delante de mí, 1 de ellas lloraba desconsoladamente y sus compañeros (me imagino) trataban de animarla con palabras, apapachos, café y pastelitos, ¿qué pudo pasarle para que llore de esa manera? me pregunté, a mí nada me hace llorar, pensé, incluso MamáBastet asegura no haberme visto llorar nunca, por supuesto, exceptuando las veces que siendo bebe no se tiene otra manera de decir “tengo hambre”.
¿Se imaginan un paseo por la mente de Salvador Dalí? Sólo cierren un momento los ojos y piensen que al andar por la calle encuentren a una persona con cajones por todo su cuerpo, a un unicornio que sangra por el cuerno, a un Isaac Newton sin rostro o a un elefante con patas delgadísimas. ¿Sienten, como yo, esa emoción que es muy parecida a la felicidad?