viernes, 15 de enero de 2010

El año comienza

Pues sí, las festividades de fin e inicio de año terminaron ya y todo regresa a la normalidad.
Recibí regalos en Navidad, pero ninguno en día de Reyes.
El último día del año resultó un poco tortuoso pero el primero fue mejor.
Comí rosca de Reyes en casa y en la oficina y en ninguna de las dos me tocó apadrinar al niño.
Al parecer los panaderos por fin entendieron que a nadie nos gusta el acitrón con el que adornan las roscas, porque este año las ataviaron con ate e higos cristalizados verdaderamente sabrosos.
En verdad es agradable quedarse en la ciudad durante las fiestas decembrinas, la neurosis peatonal llega a niveles mínimos y hasta se pueden encontrar asientos vacíos en el metro.
Lo feo fue eso del “Árbol de Navidad más grande del mundo”, hace de Avenida Paseo de la Reforma un caos y eso no es bonito.
Finalmente en el D. F. tenemos un invierno decente, hace frío como hace mucho tiempo no hacía. Los inviernos deben ser fríos no un remedo de verano a 22ºC.

Bueno, el año comenzó con un saldo más o menos balanceado y hacía adelante es el camino.

Como diosa del Oriente medio, (olviden ya a los reyes de oriente) les traigo unos juguetitos para que pasen esos momentos de ocio:
Clic aquí y jueguen al ping pong con las ventanas de su navegador de Internet.
Clic acá y descarguen unas bonitas muñecas recortables, de esas a las que vistes con papel sujetado con pestañitas

1 comentarios:

Furtiva dijo...

¡Feliz cambio convencional de tiempo! Lo curioso es que las fiestas son parte de la normalidad...

¡Gracias por los regalos, diosa Bastiana!